A diferencia de la venta de entradas o el patrocinio en el circuito — ambos problema del promotor, no de F1 — la cuota de sede es un pago fijo y garantizado por contrato que se le debe a Formula One Management sin importar cómo salga el fin de semana. Una carrera lluviosa y con poca asistencia genera el mismo ingreso por cuota de sede que un clásico a estadio lleno.
Las cuotas varían enormemente según el circuito y se negocian individualmente, no según una fórmula compartida:
- Carreras europeas de larga trayectoria (Mónaco es un ejemplo conocido) pueden pagar comparativamente poco, dado que F1 depende de sus mercados tradicionales para tener legitimidad.
- Carreras más nuevas financiadas por presupuestos estatales o de turismo en vez de venta de entradas (varias fechas de Medio Oriente) están en el extremo alto del rango, a veces por encima de $50 millones al año.
A nivel del deporte, las cuotas de promoción de carreras representaron cerca del 29% del ingreso total de F1 en una temporada completa reciente — más de $1.000 millones fluyendo hacia el titular de los derechos comerciales a lo largo del calendario cada año. Eso hace que el calendario en sí, y qué circuitos están dispuestos a pagar cuotas en el extremo alto, sea una palanca directa sobre la rentabilidad general de F1, separada de qué tan competitivas sean las carreras.